
Construimos este calefactor para habitación de bebé con una sola cosa en mente: mantener a tu pequeño cálido y seguro. Eso es todo.
El corazón del aparato es una lámpara halógena de infrarrojo de onda corta. Emite calor al instante, justo donde lo necesitas, sin ocupar mucho espacio.
Aquí está la potencia detrás del calor.
Lo configuramos a 2500W y 400V. Así es como concentramos mucho calor en un paquete pequeño. ¿El resultado? Se calienta rápido. Solo asegúrate de que tu circuito eléctrico esté a la altura.
El tubo de 300 mm enfoca ese calor como un rayo láser. No se trata de calentar toda la habitación; se trata de dar en el blanco. Obtienes la salida BTU que necesitas, sin una unidad voluminosa.
Hablemos de sus materiales.
El tubo en sí es de cuarzo, relleno con gas halógeno. Esta combinación es el secreto para mantener estable el filamento. Significa que el calefactor resiste quemarse y sigue entregando calor constante con el tiempo.
¿Y el conector R7s? Es el simple y sólido caballo de batalla. Se encaja firmemente, soporta la alta corriente y facilita el reemplazo de la lámpara. Fácil.
Por qué esto importa en una habitación infantil.
En la habitación del bebé, montas el calefactor a una distancia segura. Irradia calor sin mover aire. ¿El resultado? Menos polvo en suspensión y ningún ventilador ruidoso que interrumpa la tranquilidad.
Lo único a tener en cuenta es que es calefacción por línea de visión. La temperatura ambiente solo subirá si lo apuntas bien y diseñas el espacio en consecuencia.
Nosotros hicimos la parte difícil: construir un calefactor que aguante el calor. Para que tú solo te concentres en configurar todo a tu manera.