
¿Por qué utilizamos luz infrarroja en los hornos inteligentes para pizza?
Las cocinas modernas buscan un sistema de calefacción que funcione de inmediato, y no después de diez minutos. En nuestros hornos de acero inoxidable, hemos reemplazado los elementos calefactores tradicionales por lámparas de luz infrarroja de onda corta.
La gran ventaja es que estas lámparas no pierden tiempo calentando el aire circundante alrededor de la pizza. En lugar de eso, emiten calor directamente sobre los ingredientes de la pizza. Es un proceso instantáneo.
Cómo funciona el calor
Dentro de esos bulbos de cuarzo hay un filamento de tungsteno y algo de gas halógeno. Esta combinación permite que el bulbo se caliente enormemente sin quemarse ni volverse negro. El resultado es un haz de energía concentrado que impacta directamente sobre la masa y los ingredientes de la pizza. Al combinar esto con un controlador PID y un termopar, se puede alcanzar la temperatura deseada en cuestión de segundos. Sin necesidad de adivinar o esperar.
Construcción duradera
Envolvemos estas lámparas en estructuras de acero inoxidable. ¿Por qué? Porque los materiales se expanden y contraen cuando se calientan mucho, y el acero inoxidable no se deforma bajo esa presión. También utilizamos conectores deslizantes tipo R7. Todos hemos pasado por esta situación: un bulbo se quema en el peor momento posible. Con estos conectores, basta con sacar el bulbo viejo y poner uno nuevo. No es necesario desmontar todo el horno solo para cambiar una bombilla.
Los aspectos difíciles
Estas lámparas de alta potencia generan mucho calor. Son ideales para lograr una corteza perfectamente dorada, pero requieren una gran cantidad de energía. Si se utilizan varias lámparas, es necesario asegurarse de que los cables sean lo suficientemente resistentes como para soportar el aumento de corriente cuando se enciende el horno. Además, el vidrio de cuarzo es frágil; puede romperse si se mueve demasiado. Por eso invertimos tanto tiempo en los soportes de montaje: deben absorber las vibraciones para evitar que los tubos se agrieten durante el transporte o mientras el horno está en funcionamiento.
Podemos ajustar la longitud y la potencia de las lámparas según el espacio disponible. Ya sea un tubo pequeño de 300 mm para una cocina doméstica, o un conjunto grande para un restaurante comercial, el objetivo sigue siendo el mismo: cada centímetro de la pizza reciba la misma cantidad de calor.